La inversión más ignorada en el mundo empresarial no está en tecnología, ni en talento. Está en la mente del líder.
En el ecosistema empresarial actual, donde cada decisión puede mover millones, invertimos en CRM, en automatización, en análisis predictivo. Pero hay una variable que rara vez se audita, y que sin embargo puede sabotear una negociación de seis cifras: la mentalidad del CEO.
Después de semanas de presión, reuniones tensas y decisiones difíciles, muchos líderes entran en lo que podríamos llamar una resaca emocional. No es burnout, ni estrés crónico. Es ese estado nebuloso donde la claridad se difumina, la confianza se tambalea y el instinto se silencia.
Y en ese estado, se cierran (o se pierden) negocios.
Porque la mente del CEO es el sistema operativo de la empresa. Si está contaminado por emociones no procesadas, por miedo, por agotamiento, todo lo demás se ve afectado: desde la comunicación con el equipo hasta la lectura de oportunidades.
Los líderes de alto rendimiento suelen ignorar su estado interno. Se enfocan en métricas, en resultados, en eficiencia. Pero la ironía es cruel: tu estado de ánimo puede tener tanto peso como tu modelo financiero en una negociación.
Un CEO con mentalidad clara, emocionalmente regulado y conectado con su propósito, transmite seguridad. Y la seguridad vende.
La próxima vez que estés por cerrar un trato importante, pregúntate: ¿estoy en mi mejor versión mental? Porque quizás, lo que está frenando ese “sí” no es el precio, ni el producto… sino tu energía.